Quiero despertarme en los ojos de un ángel,
Vivir un mañana que no existe
Y acurrucarme en el olvido.
Cerrar los ojos y abrir el alma.
Cantar y dejarme caer por tu piel.
Sonreír cuando he de llorar
Y responder cuando se ha de callar.
Necesito decir que estoy vivo,
Por lo menos hoy.
Soy un poeta maldito,
Tú lo sabes también.
Dejaste de visitar mis caricias
Cuando el ogro se comió al héroe,
Cuando las luces de la ciudad se apagaron
Tras un amanecer frío y ebrio.
Hallóme en esta prisión de barrotes literarios. Mi alma cumple condena por un delito de amor no correspondido. Mientras la llama de mi triste existencia se extingue, malgasto el tiempo, que me resta, plasmando los desvaríos de mi mente en estos pergaminos de papel imperecedero.
martes, 7 de julio de 2009
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